VIDEO DE ACLAMACIÓN
UN LIBRO QUE HABLA
(Tomado del libro: El Balbuceo de la Biblia)
¿Cómo leer un texto de la Sagrada Biblia?
El primer paso para conocer la Palabra de Dios que está en la Biblia, es leer la misma Biblia.
Tienes siete llaves que abren la “casa” de la Biblia de forma liberadora, agradable y correcta. Éstas “llaves” son fáciles de recordar, pues tienen relación con algunas partes de nuestro cuerpo.
El Apocalipsis, en el capítulo 5, habla de un libro cerrado con siete sellos. El visionario del Apocalipsis llora porque nadie es capaz de abrir, leer y explicar el libro. Pero los seres vivos y los ancianos entonan un cántico a Jesucristo, Señor de la historia, único capaz de abrir el libro y develar sus misterios. Ciertamente este libro es también el libro de la historia de la humanidad y en él está también la historia del pueblo de Dios y la nuestra. Y tanto la Biblia como la vida deben ser leídas a partir de Jesús, el Cristo y el Señor.
Las siete llaves
(Adaptación de la dinámica extraída del libro “El poblado de la Biblia”, J. Saravia, Paulinas, México)
Con las “siete llaves” tú descubres la Palabra de Dios que está en la Biblia y en la vida, y entiendes mejor el sentido que se esconde detrás de las palabras.
1ª. Pies firmes en la realidad.
Para leer bien la Biblia es necesario:
a) Conocer la realidad en la cual vivió el pueblo de la Biblia, es decir, ubicarlo en su contexto histórico, religioso y cultural. La Biblia no cayó del cielo ya hecha. Ella nació de las luchas, de las alegrías, de las esperanzas y de la fe de un pueblo (ver Ex 3,7-10).
b) Leer bien la vida. Conocer la realidad personal, familiar y comunitaria del país y del mundo.
2ª. Ojos bien abiertos.
Una mirada sobre el texto de la Biblia y otra sobre el texto de la vida. ¿De qué habla el texto de la Biblia? La Palabra de Dios está en la Biblia y está en la vida. Necesitamos ojos para examinarla cuidadosamente.
3ª. Oídos atentos, en alerta.
Un oído para escuchar el clamor del pueblo y otro para escuchar lo que Dios quiere decir.
4ª. Corazón libre para amar.
Leer la Biblia con amor y con cariño, con la emoción que el texto provoca. Sólo quien ama a Dios y al prójimo puede entender lo que Dios dice en la Biblia y en la vida. Corazón disponible a convertirse.
5ª. Boca.
Para anunciar y denunciar aquello que los ojos vieron, los oídos oyeron y el corazón sintió sobre la Palabra de Dios y la vida. ¿Cómo me puedo callar?
6ª. Cabeza para pensar.
Usar la inteligencia para meditar, estudiar y buscar respuestas a nuestras dudas. Leer la Biblia y también otros libros que nos ayuden a entenderla.
7ª. Rodillas dobladas en oración.
Sólo con mucha fe y oración se puede entender la Biblia y la vida. Pedir ayuda al Espíritu Santo para entender el “espíritu” de la Biblia.
No podemos interpretar un pasaje bíblico al pie de la letra, porque “la letra mata y el espíritu vivifica”, como lo advierte san Pablo (ver 2Co 3,6).
Ciertamente descubriremos otras llaves, pero éstas son indispensables.
Es bueno juntar las llaves en un llavero fuerte y firme. Este llavero es la familia, el círculo bíblico, o la comunidad. La Biblia leída con la comunidad se hace más fácil, más provechosa, más agradable y es signo de la presencia de Dios (ver Mt 18,20).

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