América
(Juan Pablo II)
Doy gracias
por ti a Dios nuestro Padre, por tus hijos e hijas.
Por tus milenarias culturas y saberes, cantos y
danzas, artes y técnicas; por la variedad
de tus climas y paisajes, tus llanuras inmensas
y las selvas tropicales.
Las poderosas venas de tus ríos, el mar que
te rodea y las altas cumbres que se elevan al cielo.
Doy gracias sobre todo por los quinientos años
de tu fe cristiana.
En las aguas bautismales naciste en una nueva vida,
injertándote en el Cuerpo Místico
de Cristo, que es la Iglesia una, santa, católica,
y apostólica, arca de salvación y
casa común de cuantos invocaron a Dios como
Padre.
Tu apertura
a la gracia y tu acogida a la palabra de vida te
hicieron pasar de las tinieblas a aquella luz admirable
que, en tus santos y santas, es faro radiante que
desde la Iglesia del mundo.
¡América
del tercer milenio cristiano: sé siempre
fiel a Jesucristo!
Sé digna
de aquellos abnegados misioneros que en ti plantaron
la simiente de la fe. Ábrete más y
más con humildad y amor, a la buena nueva
que libera y salva. Resiste firmemente a los combates
del mal y a la tentación de la violencia,
avanza entre gozos y lágrimas hacia la anhelada
civilización del amor.
¡Iglesia
de América! ¡Iglesia de Cristo de América!
Anuncia con ardor y valentía la nueva evangelización
para que el mensaje de las bienaventuranzas se haga
vida y cultura entre los pueblos y sus gentes.
Sostén
la fidelidad de los esposos y la armonía
en las familias. La integridad de los jóvenes
y la inocencia de los niños.
Sé voz
de los que no tienen voz, la abogada de los pobres,
el refugio de los necesitados. Avanza, América
hacia Cristo Redentor del hombre y Señor
de la historia.
Te precede María,
Estrella de los Mares, Refugio de Navegantes, Puerto
de Salvación; te impulsa el viento del Espíritu
que guía la nave de la Iglesia, como antaño
condujo a tus playas la carabela “Santa María”
bajo la mano firme de Cristóbal Colón.
Camina presurosa
hacia los cielo nuevos y la tierra nueva para escribir,
con la palabra y la gracia de Cristo, nuevas páginas
en la historia de tu salvación.
¡América
Latina, América Cristiana, Cristo es tu faro
luminoso, tu gozo y esperanza!
¡Bendita seas América!
Oración
del Papa Juan Pablo II
Oh Jesús,
divino Pastor de las almas, que llamaste a los Apóstoles
para hacerlos pescadores de hombres. Atrae hacia
ti a jóvenes ardientes y generosos para hacerlos
tus seguidores y tus ministros.
Hazlos participes
de tu sed de redención universal por la cual
renuevas tu sacrificio sobre los altares. Tú
Señor, siempre dispuesto a interceder por
nosotros descúbreles los horizontes del mundo
entero, donde la silenciosa súplica de tantos
hermanos pide la luz de la verdad y el calor del
amor, para que respondiendo a tu llamada , prolonguen
aquí en la tierra tu misión, edifiquen
tu Cuerpo Místico, la Iglesia, y sean la
sal de la tierra y luz del mundo.