AGRADECIMIENTO
1. Agradezcan siempre a Dios Padre por todas las cosas, en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Ef 5,20
2. Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ti en mis oraciones. Flm 1,4
3. Con alegría damos gracias al Padre que los consideró dignos de participar en la herencia de los santos, en la luz. Col 1,12
4. Agradecemos continuamente a Dios por ustedes, recordándolos en nuestras oraciones. 1Ts 1,2
5. Ante todo, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo, por todos ustedes, pues su fe es alabada en todo el mundo. Rm 1,8
6. No ceso de dar gracias a Dios por ustedes, recordándolos en mis oraciones. Ef 1,16
7. Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes, rogando siempre y en todas mis oraciones con alegría por todos ustedes. Flp 1,3-4
8. En todo momento den gracias, pues esto es lo que Dios quiere de ustedes. en Cristo Jesús. 1Ts 5,18
9. Doy gracias a Dios por ustedes, a causa de la gracia de Dios que les ha sido otorgada en Cristo Jesús. 1Co 1,4
10. Que la gracia del Señor Jesús esté con todos ustedes; los amo a todos en Cristo Jesús. 1Co 16,23-24
11. Gracias a Dios, ustedes, que eran esclavos del pecado, han obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que fueron entregados, y liberados del pecado, se han hecho esclavos de la justicia. Rm 16,17
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CRUZ
1. Y apareciendo en su porte como hombre, se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Flp 2,7-8
2. Aun cuando mi sangre fuera derramada como libación sobre el sacrificio y la ofrenda de su fe, me alegraría y congratularía con ustedes. Flp 2,17
3. En adelante nadie aumente mis fatigas, pues llevo sobre mi cuerpo las señales de Jesús. Ga 6,17
4. Pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la plenitud, y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos. Col 1,19-20
5. Por la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios: con Cristo estoy crucificado. Ga 2,19
6. Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la beban, háganlo en memoria mía. 1Co 11,25
7. Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia. Col 1,24
8. ¡Dios me libre gloriarme si nos es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo! Ga 6,14
9. Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para nosotros es fuerza de Dios. 1Co 1,18
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ESPERANZA
La esperanza no engaña, pues el amor de Dios fue derramado en nuestros corazones por el Espíritu que nos fue dado. Rm 5,5
Pongan su esperanza en Dios, que provee espléndidamente de todo para que lo disfrutemos. 1Tm 6,17
Estén alegres de la esperanza, constantes en la tribulación y perseverantes en la oración. Rm 12,12
Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los más dignos de compasión de todos los hombres! 1Co 15,19
Dios proveerá a todas sus necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús. Flp 4,19
Sabemos que quien resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará con Jesús y nos presentará ante él juntamente con ustedes. 2Co 4,14
Quien inició en ustedes la buena obra, la irá consumando hasta el día de Cristo Jesús. Flp 1,6
Porque si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús. 1Ts 4,14
Y Dios, que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros mediante su poder. 1Co 6,14
Así que, no juzguen nada antes de tiempo hasta que venga el Señor. El iluminará los secretos de las tinieblas y pondrá de manifiesto los designios de los corazones. Entonces recibirá cada cual del Señor la alabanza que le corresponda. 1Co 4,5
Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Rm 5,10
Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, también ustedes aparecerán gloriosos con él. Col 3,4
Que Él ilumine los ojos de su corazón para que conozcan cuál es la esperanza a que han sido llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos, y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros. Ef 1,18-19
Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a la que hemos sido llamados por Dios. Ef 4,4
El Dios de la esperanza los colme de todo gozo y paz en su fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo. Rm 15,13
Tenemos presente ante nuestro Dios y Padre la obra de su fe, los trabajos de su caridad, y la tenacidad de su esperanza en Jesucristo nuestro Señor. 1Ts 1,3
Ustedes son nuestra esperanza, nuestro gozo, la corona de la que nos sentiremos orgullosos, ante nuestro Señor Jesús en su venida. 1Ts 2,19
Abrahán, esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas naciones según le había sido dicho: Así será tu descendencia. Rm 4,18
Nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza. Rm 5,3-4
La sabiduría de este mundo es necedad a los ojos de Dios. 1Co 3,19
El que ara, en esperanza debe arar; y el que trilla, con la esperanza de recibir su parte. 1Co 9,10
Nuestra salvación es en esperanza; y una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve? Pero esperar lo que no vemos, es aguardar con paciencia. Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Rm 8,24-25
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PABLO
Dios me escogió antes de nacer y me llamó por su gracia. Él tuvo a bien revelar en mí a su Hijo, para que lo anunciara entre los gentiles. Ga 1,15-16
A mí, el menor de todos los santos, me fue concedida esta gracia: la de anunciar a los gentiles la inescrutable riqueza de Cristo, y esclarecer cómo se ha dispensado el misterio escondido desde siglos en Dios, Creador de todas las cosas. Ef 3,8-9
Doy gracias a aquel que me revistió de fortaleza, a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me consideró digno de confianza al colocarme en el ministerio, a mí, que antes fui un blasfemo, un perseguidor y un insolente. 1Tm 1,12-13
No es que seamos capaces por nosotros mismos de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios. 2Co 3,5
Dios derramó con generosidad su Espíritu Santo sobre nosotros, por medio de Jesucristo, nuestro salvador. Tt 3,6
Con certeza ya saben que Dios, por su gracia, me dio este trabajo para bien de ustedes. Ef 3,2
Por medio de Jesús recibimos la gracia de ser apóstoles, con el fin de conducir a todos los pueblos gentiles a la obediencia de la fe, para gloria de su nombre. Rm 1,5
Pablo, siervo de Dios, apóstol de Jesucristo para llevar a los escogidos de Dios a la fe y al pleno conocimiento de la verdad que es conforme a la piedad, con la esperanza de vida eterna. Tt 1,1-2
La gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí, juntamente con la fe y la caridad en Cristo Jesús. 1Tm 1,14
Mi enseñanza y mi mensaje no fueron dados con el lenguaje de la sabiduría humana, sino con pruebas firmes del poder del Espíritu de Dios. 1Co 2,4
Digo la verdad, no miento, yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. 1Tm 2,7
Cayó por tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. “¿Quién eres tú, Señor?”. “Yo soy Jesús, a quien tú estás persiguiendo”. Hch, 9,4-5
Hijos míos, por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a Cristo formado en ustedes. Ga 4,19
Hermanos míos, alégrense en el Señor. Flp 3,1
Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmación: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; y el primero de ellos soy yo. 1Tm 1,15
Soy el último de los apóstoles: indigno del nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios. Pero, por la gracia de Dios, soy lo que soy. 1Co 15,9-10
He llegado a ser ministro del Evangelio, conforme al don de la gracia de Dios a mí concedida por la fuerza de su poder. Ef 3,7
Tengo vivos deseos de verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría. 2Tm 1,4
Te devuelvo a Filemón, como si fuera mi propio corazón. Flm 1,12
Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta. Flp 3,13-14
Todo lo que quiero es conocerlo a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte. Flp 3,10
Todo lo puedo en Aquel que me conforta. Flp 4,13
Sean mis imitadores como yo lo soy de Cristo. 1Co 11,1
Para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Flp 1,21
Estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente. 2Tm 4,6
Yo sé bien en quién tengo puesta mi fe, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día. 2Tm 1,12
Hermanos, sean imitadores míos, y fíjense en los que viven según el modelo que tienen en nosotros. Flp 3,17
Yo los amo a todos en Cristo Jesús. 1Co 16,24
He combatido el buen combate, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel día me entregará el Señor, el justo Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su manifestación. 2Tm 4,7-8
Si hay que gloriarse, en mi flaqueza me gloriaré. 2Co 11,30
Hermanos míos queridos y añorados, mi gozo y mi corona, manténganse firmes en el Señor. Flp 4,1
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CARIDAD
La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. 1Co 13,4-6
Vivan en el amor como Cristo los amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma. Ef 5,2
Estamos informados de su fe en Cristo Jesús y de la caridad que tienen con todos los santos, a causa de la esperanza que les está reservada en los cielos y acerca de la cual fueron ya instruidos por la Palabra de la verdad, el Evangelio. Col 1,4-5
Tuve gran alegría y consuelo por causa de tu caridad, por el alivio que los corazones de los santos han recibido de ti, hermano. Flm 1,7
Alégrense con los que se alegran, lloren con los que lloran. Rm 12,15
Dios derramó sobre nosotros la riqueza de su gracia, dándonos toda sabiduría e inteligencia. Ef 1,8
Dios es testigo de cuánto los quiero a todos ustedes, con la ternura de Cristo Jesús. Flp 1,8
Hermanos, no se cansen de hacer el bien. 2Ts 3,13
Hermanos, alégrense; procuren la perfección y anímense; tengan un mismo sentir; vivan en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con ustedes. 2Co 13,11
Revístanse, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Col 3,12
La prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros, cuando nosotros todavía éramos pecadores. Rm 5,8
Aunque tengo en Cristo bastante libertad para mandarte lo que conviene, prefiero más bien rogarte en nombre de la caridad. Flm 1,8-9
Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito, estén alegres. Que su amabilidad sea conocida por todos. Flp 4,4-5
Les pedimos tener presentes a los pobres, cosa que he procurado cumplir con todo esmero. Ga 2,10
Que el Señor los haga progresar y sobreabundar en el amor de unos con otros, y en el amor para con todos, como es nuestro amor para con ustedes. 1Ts 3,12
Todo lo que hagan, háganlo con amor. 1Co 16,14
Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. 1Co 13,1
Sopórtense unos a otros y perdónense mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor los perdonó, perdónese también ustedes. Col 3,13
Cuiden que nadie devuelva a otro mal por mal, antes bien, procuren siempre el bien mutuo y el de todos. 1Ts 5,15
Arraigados y cimentados en el amor, ustedes podrán comprender cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que se vayan llenando hasta la total plenitud de Dios. Ef 3,18-19
Absténganse de toda clase de mal. 1Ts 5,22
Tengan la mayor estima por las personas, con amor por su labor, y vivan en paz unos con otros. 1Ts 5,13
Que cada uno de nosotros trate de agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación. Rm 15,2
Acójanse mutuamente como los acogió Cristo para gloria de Dios. Rm 15,7
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DIOS PADRE
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo. Ef 1,3
Ustedes ya no son esclavos, sino hijos; y si son hijos, también herederos de Dios. Ga 4,7
Dios nos salvó y nos llamó con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia. 2Tm 1,9
No hay distinción entre judío y griego, pues uno mismo es el Señor de todos, rico para todos los que lo invocan. Rm 10,12
Con un solo corazón y una sola voz, glorifiquen a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Rm 15,6
Dios se compadeció de él (Epafrodito); y no sólo de él, sino también de mí, para que no tuviese yo tristeza sobre tristeza. Flp 2,27
Dios es fiel y no ha llamado a vivir en comunión con su hijo Jesucristo, nuestro Señor. 1Co 1,9
Que sus corazones estén firmes en santidad irreprochable ante Dios, nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo, con todos sus santos. 1Ts 3,13
Sean, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos. Ef 5,1
La prueba de que son hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! Ga 4,6
Cristo se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso, según la voluntad de nuestro Dios y Padre. Ga 1,4
En Jesús Dios nos eligió antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor. Ef 1,4
Dios me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia. Ga 1,15
Pablo, llamado a ser apóstol, no por parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Jesucristo y Dios Padre, que lo resucitó de entre los muertos. Ga 1,1
Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva. Ga 4,4-5
Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres. 1Co 1,25
Para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros. 1Co 8,6
El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados. Rm 8,16-17
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EVANGELIO
Porque les hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí, no es de orden humano, pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. Ga 1,11-12
Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y, ¡ay de mí si no predicara el Evangelio! 1Co 9,16
Cristo es anunciado, y esto me alegra y seguirá alegrándome. Flp 1,18
Les hemos anunciado el Evangelio no sólo con palabra, sino también con poder, con el Espíritu Santo, y con la certeza de que este mensaje es la verdad. 1Ts 1,5
Oren también por mí, para que la Palabra sea colocada en mi boca y pueda dar a conocer con valentía el misterio del Evangelio, del cual soy embajador entre cadenas. Ef 6,19-20
Tengan en cuenta todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio. Flp 4,8
Me he hecho débil con los débiles para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos. Y todo esto lo hago por el Evangelio para ser partícipe del mismo. 1Co 9,22-23
Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, según mi Evangelio; por él estoy sufriendo hasta llevar cadenas como un malhechor; pero la Palabra de Dios no está encadenada. 2Tm 2,8-9
Como dice la Escritura, anunciamos: lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman. 1Co 2,9
En el evangelio se revela la justicia de Dios, por medio de la fe, como dice la Escritura: El justo vivirá por la fe. Rm 1,17
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IGLESIA
En Jesús fueron enriquecidos en todo, en toda palabra y en todo conocimiento, a medida que el testimonio sobre Cristo se ha consolidado entre ustedes. 1Co 1,5-6
Procuren conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Ef 4,3
Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye! 1Co 3,10
Que no haya divisiones entre ustedes, antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio. 1Co 1,10
Cada parte funciona bien, realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor. Ef 4,16
Los exhortamos y alentamos a que vivan de una manera digna de Dios, que los ha llamado a su Reino de gloria. 1Ts 2,12
Amonesten a los ricos… que practiquen el bien, que se enriquezcan de buenas obras, que den con generosidad y sean capaces de compartir. 1Tm 6,18
Nada hagan por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo. Flp 2,3
Dios nos llamó para vivir en paz. 1Co 7,15
Hermanos, vivan en paz, ocupándose en sus asuntos y trabajando con sus propias manos, como les hemos recomendado. 1Ts 4,11
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FE
También nosotros hemos creído en Jesucristo, a fin de conseguir la justificación por la fe. Ga 2,16
Por la fe en Cristo Jesús todos ustedes son hijos de Dios. Ga 3,26
¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos! Rm 11,33
En virtud de la gracia que me fue dada, les digo a todos y a cada uno de ustedes: No se estimen en más de lo que conviene; tengan más bien una sobria estima según la medida de la fe que otorgó Dios a cada uno. Rm 12,3
Pido a Dios que tu participación en la fe se haga eficiente mediante el conocimiento perfecto de todo el bien que podemos realizar por Cristo. Flm 1,6
Que Cristo habite por la fe en sus corazones, y que estén arraigados y cimentados en el amor. Ef 3,17
Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Rm 8,31
Si trabajamos y luchamos es porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, salvador de todos los hombres, principalmente de los que tienen fe. 1Tm 4,10
Tenemos que dar en todo tiempo gracias a Dios por ustedes, hermanos, como es justo, porque su fe está progresando mucho y se acrecienta la mutua caridad de todos y cada uno de ustedes. 2Ts 1,3
Permanezcan sólidamente cimentados en la fe, firmes e inconmovibles en la esperanza del Evangelio. Col 1,23
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SALVACIÓN
Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. 1Tm 2,4
También yo me esfuerzo por agradar a todos en todo, sin procurar mi propio interés, sino el del mayor número de personas, para que se salven. 1Co 10,33
Es por la gracia que ustedes fueron salvados; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios. Ef 2,8
Nosotros somos ciudadanos del cielo. Flp 3,20
No es que lo haya conseguido ya o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Flp 3,12
Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas. Antes bien, con la tentación les indicará el modo de poderla resistir con éxito. 1Co 10,13
No hemos traído nada al mundo y nada podemos llevarnos de él. 1Tm 6,7
No ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas. 2Co 4,18
Por la sangre de Cristo hemos obtenido la redención, el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia que Él ha derramado sobre nosotros, infundiéndonos toda sabiduría e inteligencia. Ef 1,7-8
Procura cuidadosamente presentarte ante Dios como hombre probado, como obrero que no tiene por qué avergonzarse, como fiel distribuidor de la Palabra de la verdad. 2Tm 2,15
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MISIÓN
Brillen como antorchas en el mundo, presentando la Palabra de vida. Flp 2,15-16
Hemos sido juzgados aptos por Dios para confiarnos el Evangelio, así lo predicamos, no buscando agradar a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones. 1Ts 2,4
Se hicieron imitadores nuestros y del Señor, abrazando la Palabra con gozo del Espíritu Santo en medio de muchas tribulaciones. 1Ts 1,6
Tengo plena confianza al hablarles; estoy muy orgulloso de ustedes. Estoy lleno de consuelo y sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. 2Co 7,4
Los exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcan sus cuerpos como víctima viva, santa y agradable a Dios: este será el verdadero culto de ustedes. Rm 12,1
Tú, en cambio, hombre de Dios, corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura. 1Tm 6,11
Que nadie los engañe de ninguna manera. 2Ts 2,3
Así pues, hermanos míos amados, manténganse firmes, inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo no es vano en el Señor. 1Co 15,58
Ustedes son nuestra gloria y nuestra alegría. 1Ts 2,20
A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los dones de Cristo. Ef 4,7
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ORACIÓN
Lo que pido en mi oración es que su amor siga creciendo cada vez más en conocimiento perfecto y en todo discernimiento. Flp 1,9
Por tanto, digo que nosotros, que fuimos los primeros en poner nuestra esperanza en Cristo, alabemos la gloria de Dios. Ef 1,12
Que el mismo Señor nuestro Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y que nos ha dado gratuitamente una consolación eterna y una esperanza dichosa, consuele sus corazones y los afiance en toda obra y palabra buena. 2Ts 2,16-17
Lo que pedimos en nuestras oraciones es que ustedes sean cada vez más perfectos. 2Co 13,9
A ustedes, gracia y paz de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo. 2Ts 1,2
Que el Señor les conceda la paz siempre y en todos las formas. El Señor esté siempre con todos ustedes. 2Ts 3,16
El Dios de la paz estará con ustedes. Flp 4,9b
Que el Señor guíe sus corazones hacia el amor de Dios y la perseverancia de Cristo. 2Ts 3,5
Que el Dios de la paz esté con todos ustedes. Rm 15,33
Que la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo esté con todos ustedes. 1Co 1,3
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ESPÍRITU SANTO
Dios nos salvó porque tuvo compasión de nosotros y no porque hubiéramos hechos alguna cosa buena. Él nos salvó por medio del Espíritu Santo, que nos lavó, haciéndonos nacer de nuevo y dándonos una vida nueva. Tt 3,5
El espíritu Santo viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues no sabemos lo que pedimos ni cómo lo pedimos y es el mismo Espíritu Santo que intercede a favor nuestro con gemidos inefables. Rm 8,26
Dios derramó abundantemente el Espíritu Santo sobre nosotros, por medio de Jesucristo, nuestro salvador, para que, justificados por su gracia, seamos herederos de la esperanza de la vida eterna. Tt 3,6-7
No hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para conocer las gracias que Dios nos ha concedido. 1Co 2,12
Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros. 2Tm 1,14
A cada uno se le otorga la manifestación del Espíritu para bien de todos. 1Co 12,7
Nadie puede decir: “Jesús es el Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo. 1Co 12,3
Si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo haya muerto por causa del pecado, el espíritu está lleno de vida por causa de la justicia. Rm 8,10
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SALVACIÓN
Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. 1Tm 2,4
También yo me esfuerzo por agradar a todos en todo, sin procurar mi propio interés, sino el del mayor número de personas, para que se salven. 1Co 10,33
Es por la gracia que ustedes fueron salvados; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios. Ef 2,8
Nosotros somos ciudadanos del cielo. Flp 3,20
No es que lo haya conseguido ya o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Flp 3,12
Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas. Antes bien, con la tentación les indicará el modo de poderla resistir con éxito. 1Co 10,13
No hemos traído nada al mundo y nada podemos llevarnos de él. 1Tm 6,7
No ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas. 2Co 4,18
Por la sangre de Cristo hemos obtenido la redención, el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia que Él ha derramado sobre nosotros, infundiéndonos toda sabiduría e inteligencia. Ef 1,7-8
Procura cuidadosamente presentarte ante Dios como hombre probado, como obrero que no tiene por qué avergonzarse, como fiel distribuidor de la Palabra de la verdad. 2Tm 2,15
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