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Un camino nuevo


La primera impresión que tuvo san Pablo luego de la “caída” en el camino a Damasco fue de ruptura: con el ideal de vida que tenía, con la observancia de la Ley, con el esfuerzo por conquistar la justicia y llegar hasta Dios, en fin, con todo lo que había vivido hasta entonces. Pero en ese preciso instante de ruptura, sucedió la manifestación de Dios. El Dios de antes estaba también después con él.

Dentro de la misma experiencia de ruptura Pablo tuvo la certeza de que Dios continuaba con él. Esta llamada de Jesús, significó un cambio radical en la vida de Pablo, pero no un cambio de Dios. Pablo continuó siendo fiel a Dios y a su pueblo. Al hacerse cristiano siguió creyendo en Dios que se había revelado al pueblo  judío.

Entonces, ¿dónde estuvo el cambio? En el nuevo camino. Si antes Pablo se consideró capaz de cambiar el mundo e incluso de abolir a los cristianos, luego se sentirá un instrumento en las manos de Dios. Si antes actuaba por la mera y estricta observancia de la Ley, luego actuará movido por el convencimiento de ser amado por Dios. “Él me amó y se entregó por mí”, escribió a los gálatas.

La caída del caballo implicó un abajamiento para permitir que Cristo ocupara el primer lugar. Antes Pablo se consideraba el dueño de su propia vida, pero después Jesús será quien viva en él. El ciudadano romano, el hombre libre, se hace esclavo de Cristo y servidor del Evangelio. El hombre ciego recobra la vista y ve con una óptica distinta.

Pablo adquirió nuevos ojos. Vio las mismas cosas de siempre: la vida, las personas, la Biblia, el pueblo, el pasado, la Alianza, la Ley, el templo, la sinagoga, el trabajo, los lugares… pero con una perspectiva nueva. La experiencia del amor de Dios le ayudó a descubrir nuevos valores que antes no había descubierto. Encontró un camino nuevo.

De aquí se deriva una lección muy importante para nosotros: lo que cuenta es poner en el centro de la propia vida a Jesucristo, de manera que nuestra identidad se caracterice esencialmente por la comunión con Cristo y su Palabra. Bajo su luz, cualquier otro valor debe ser purificado. Otra lección fundamental dejada por Pablo es el horizonte espiritual de su apostolado. Sintiendo agudamente la posibilidad de los gentiles, es decir, los no judíos, de alcanzar a Dios, que en Jesucristo crucificado y resucitado ofrece la salvación a todos los hombres sin excepción, se dedicó a anunciar el Evangelio más allá de las fronteras de su pueblo.

 

.....Paulinas Colombia 2008.....