10 de Julio

Escucha La Palabra de Dios para cada día

Primera Lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 30, 10-14

Habló Moisés al pueblo y le dijo: “Escucharás la voz del Señor tu Dios y guardarás sus mandamientos y preceptos, lo que está escrito en este libro de la ley. Te volverás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. Porque esta instrucción que hoy te doy no es cosa del otro mundo, ni que esté fuera de tu alcance. No está en el cielo para que digas: ¿Quién va a subir al cielo, para que nos la traiga y nos la dé a conocer, y así podamos seguirla? Tampoco está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién va a atravesar el mar, para que nos la traiga y nos la dé a conocer, y así podamos seguirla? Al contrario, es una palabra que está a tu alcance: puedes llevarla en los labios y guardarla en el corazón, para ponerla en práctica”.

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

Salmo responsorial 68, 14. 17-18. 30-31. 33-34. 36-37

R. Tú, Señor, estás cerca de los que te invocan sinceramente.

Mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude / R.

Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia, por tu gran compasión vuélvete hacia mí; no escondas tu rostro a tu siervo: estoy en peligro, respóndeme en seguida / R.

Yo soy un pobre malherido; Dios mío, tu salvación me levante. Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias / R.

Mírenlo los humildes, y alégrense, busquen al Señor, y revivirá su corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos / R.
El Señor salvará a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá. La estirpe de sus siervos la heredará, los que aman su nombre vivirán en ella / R.

Segunda Lectura

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 15-20

Cristo es la imagen de Dios invisible y el Primogénito de todas las criaturas; porque en Él fueron creados todos los seres del cielo y de la tierra, visibles e invisibles, sean tronos o autoridades, poderes o milicias celestiales. Toda la creación existe por Él y para Él. Así Él es anterior a todo, y todo encuentra en Él su consistencia. Así también Él es la cabeza del cuerpo, la cabeza de la Iglesia. Cristo es el principio, y para tener la primacía en todo, es el Primogénito de los resucitados. Porque Dios quiso depositar en Él toda la plenitud de sus dones y reconciliar por Él y con Él todos los seres, restableciendo la paz en la tierra y en el cielo con su sangre derramada en la cruz.

L: Palabra de Dios
T: Te alabamos, Señor

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 25-37

¿Quién es mi prójimo?

En cierta ocasión, se presentó a Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?”. Él le dijo: “¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que en ella lees?”. El doctor de la ley le contestó: “‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todas tus fuerzas y todo tu espíritu’, y ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’”. Jesús le dijo: “Bien respondido. Haz eso y vivirás”. Él, queriendo justificar su actitud, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y lo asaltaron unos bandidos, le quitaron la ropa, lo apalearon y se fueron dejándolo medio muerto. Casualmente bajó por ese camino un sacerdote, quien al verlo dio un rodeo y siguió su camino. Lo mismo hizo un levita que pasó por ese lugar: al verlo dio un rodeo y siguió su camino. En cambio un samaritano que iba de viaje, al llegar a donde estaba el hombre y verlo, se conmovió, se acercó, le lavó las heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo montó sobre su propia bestia y lo llevó a una posada, donde acabó de cuidarlo. Al día siguiente sacó el dinero equivalente a dos jornales y se lo dio al dueño de la posada y le dijo: ‘Encárgate de cuidarlo, y si gastas más, yo te lo pagaré al regreso’. ¿Cuál de esos tres hombres te parece que se portó como prójimo del que fue asaltado por los bandidos?”. Él respondió: “Pues el que hizo la obra de misericordia con él”. Jesús entonces le dijo: “Vete y haz tú otro tanto”.

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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