11 de Marzo

Escucha La Palabra de Dios para cada día

 

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 7, 23-28

Esto dice el Señor: “Lo que ordené a sus padres fue que me obedecieran, porque yo sería su Dios, y ellos serían mi pueblo; y que siguieran siempre el camino que les trazaba, para tener prosperidad. Pero no me escucharon ni me prestaron atención, sino que siguieron sus caprichos según la maldad de su corazón obstinado, y echaron pie atrás en cambio de avanzar. Desde que salieron de Egipto hasta hoy, les he venido enviando puntualmente a mis siervos los profetas, pero no me han escuchado ni me han hecho caso, sino que se han obstinado y han sido peores que sus padres. Repíteles, pues, todas estas palabras, aunque no te escuchen; grítales, así no te respondan. Diles: Aquí está la gente que no ha escuchado la voz del Señor, su Dios, y no ha querido escarmentar. La sinceridad desapareció por completo de sus labios”.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial 94, 1-2. 6-9

 

 R.  Escucharemos tu voz, Señor.

Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos /R. 

Vengan, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, Creador nuestro. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que Él guía /R.  

Ojalá escuchen hoy su voz: “No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres me pusieron a prueba, y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras” /R.

 

 

Evangelio San Lucas 11, 14-23

 

Jesús admirado y a la vez puesto a prueba

 

En cierta ocasión estaba Jesús expulsando un demonio que era mudo. Y cuando salió el demonio, el mudo pudo hablar, y toda la gente quedó maravillada. Pero algunos decían que para expulsar los demonios tenía pacto con el jefe de los demonios, Beelzebú. Otros, en cambio, para ponerlo a prueba, le exigían un milagro que viniera del cielo. Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: “Toda nación dividida en partidos contrarios se arruina, y las casas se caen una sobre otra. Si también Satanás admite esa división interna, ¿cómo podrá mantener su dominio? No existe, pues, el tal pacto con Beelzebú para expulsar los demonios. Además, si fuera cierto que yo tengo un pacto con él para expulsar los demonios, ¿sus exorcistas con quién tienen pacto? En eso ellos mismos serán sus jueces. Quede claro que yo expulso los demonios con el poder de Dios. Y eso muestra que Él ha venido a reinar sobre ustedes. Mientras el valiente guarde bien armado su vivienda, está seguro todo lo que tiene. Pero si lo ataca uno más fuerte y lo vence, le arrebata las armas en que confiaba y reparte el botín que tenía. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”.

 

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

 

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