13 de Febrero

Escucha La Palabra de Dios para cada día

 

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 17, 5-8

Así dice el Señor: “Maldito el que aparta de mí su corazón para poner en los hombres su confianza y apoyarse en los mortales. Es como un cardo en un yermo, que nunca ve la lluvia, que crece en los arenales del desierto, en tierra estéril, donde nadie vive. Bendito, en cambio, quien confía en mí, y en mí pone su esperanza. Será como árbol que crece junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente: conserva siempre el verdor de su follaje, sin que sufra con los calores del verano. Los años de sequía no lo alteran, jamás le faltará cosecha”.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial 1, 1-4. 6

RDichoso el que pone su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche / R.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin / R.

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal / R.

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 17. 20-26

 

“Dichosos los pobres. ¡Ay de ustedes los ricos!”

 

Elegidos los doce apóstoles, Jesús bajó con ellos de la montaña y se detuvo  en un llano. Había allí una gran cantidad de discípulos y mucha gente del pueblo, proveniente de todo el país de los judíos y de Jerusalén y aun de la costa de Tiro y de Sidón. Jesús dirigió la mirada hacia sus discípulos y dijo: “Dichosos los pobres, porque el reino de Dios es para ustedes. Dichosos los que ahora pasan hambre, porque tendrá alimento en abundancia. Dichosos los que ahora lloran, porque reirán. Dichosos cuando los hombres los odien, los excluyan de su compañía y los insulten, y aun rechacen su nombre como infame, por causa  del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de júbilo, porque en el cielo tienen reservado un gran premio. Así trataron los padres de esa gente a los profetas. En cambio, ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tuvieron su felicidad! ¡Ay de ustedes los que ahora están satisfechos, porque pasarán hambre! ¡Ay de los que ahora ríen, porque tendrán que sufrir y llorar! ¡Ay, si todo el mundo habla bien de ustedes! Así trataron los padres de esa gente a los falsos profetas”.

 

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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