14 de Noviembre

Escucha La Palabra de Dios para cada día

 

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Daniel 12, 1-3

Última revelación que Daniel recibió: “Cuando llegue el momento final, se alzará Miguel, el gran caudillo, el defensor de los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de angustia, como no la hubo jamás, desde que existe tu nación hasta el día de hoy. Entonces se salvará tu pueblo, todos los que se encuentren inscritos en el Libro. La multitud de los que duermen bajo tierra se despertará, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno.  Los sabios brillarán como brilla el firmamento, y los que hayan guiado a los demás por el camino recto brillarán como estrellas para siempre”.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial 15, 5. 8-11

 

 R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. 

 

El Señor es mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con Él a mi derecha no vacilaré /R. 

Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción /R.  

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha /R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la Carta a los Hebreos 10, 11-14. 18

 

Todo sacerdote se presenta a oficiar cada día y a ofrecer muchas veces los mismos sacrificios; y es que jamás puede eliminar con ellos los pecados. Cristo, al contrario, habiendo ofrecido un único sacrificio por los pecados, se sentó para siempre a la derecha de Dios, y solo espera que Dios haga de sus enemigos el estrado de sus pies. Porque santificándonos con esa única oblación nos ha llevado a la perfección definitiva. Ahora bien, si se obtiene el perdón, ya no hace falta oblación por el pecado.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Evangelio San Marcos 13, 24-32

 

Reunirá de los cuatro puntos cardinales a sus escogidos

 

En Jerusalén, dijo Jesús en privado a unos discípulos suyos: “En aquel tiempo, cuando pase la gran tribulación, se oscurecerá el sol, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y el ejército de los astros del cielo se tambaleará. Entonces verán al Hijo del hombre venir entre las nubes con gran poder y gloria. Y mandará a los ángeles a que reúnan a sus escogidos de los cuatro puntos cardinales del cielo y de la tierra. Aprendan la enseñanza de la higuera. Cuando las ramas se han llenado ya de savia y brotan las hojas, se sabe que está cerca la época de calor. Igual ustedes: cuando vean suceder aquellas cosas, sepan que el Hijo del hombre ya está cerca, a las puertas. Yo les aseguro: Todo aquello sucederá antes que pase esta generación. El cielo y la tierra dejarán de existir, mis palabras no dejarán de cumplirse. Cuándo serán ese día y esa hora, nadie lo sabe; ni los ángeles del cielo ni el Hijo. Solamente el Padre lo sabe”.

 

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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