15 de Junio

Escucha La Palabra de Dios para cada día

 

Primera Lectura

Lectura de la Segunda Carta del apóstol san Pablo a los Corintios 8, 1-9

Queremos que conozcan, hermanos, la gracia que Dios ha dado a las Iglesias de Macedonia: En las pruebas y desgracias creció su alegría; y su pobreza extrema se desbordó en un derroche de generosidad. Con todas sus fuerzas y aún por encima de sus fuerzas, se lo aseguro, con toda espontaneidad e insistencia nos pidieron como un favor que aceptara su aportación en la colecta a favor de los santos. Y dieron más de lo que esperábamos: se dieron a sí mismos, primero al Señor y luego, como Dios quería, también a nosotros. En vista de eso, como fue Tito quien empezó la cosa, le hemos pedido que dé el último toque entre ustedes a esta obra de caridad. Ya que sobresalen en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tienen, distínganse también ahora por su generosidad. No es que se lo mande; les hablo del empeño que ponen otros para comprobar si su amor es genuino. Porque ya saben lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para enriquecerlos con su pobreza.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial 145, 2. 5-9a

 

 R.  Alaba, alma mía, al Señor.

Alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista /R. 

Dichosos a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él; que mantiene su fidelidad perpetuamente /R.  

Que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos /R.

El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos /R.

 

Evangelio San Mateo 5, 43-48

 

“Amen a sus enemigos”

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Han oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, y recen por los que los persiguen. Así serán hijos de su Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si aman a los que los aman, ¿qué premio tendrán? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludan solo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”.

 

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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