2 de Mayo

Escucha La Palabra de Dios para cada día

 

Primera Lectura

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 26-33

Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de juntarse a los discípulos del Señor, pero todos estaban recelosos de él, pues no creían que fuera realmente discípulo. Entonces Bernabé se encargó de presentárselo a los apóstoles y les contó cómo había visto Saulo al Señor en el camino de Damasco, lo que el Señor le había dicho, y con qué valentía, ya en Damasco, había difundido el nombre de Jesús. Así pudo Saulo moverse libremente en Jerusalén, en compañía de ellos; difundía valientemente el nombre del Señor y hablaba y discutía con los judíos de habla griega, los cuales, sin embargo, planeaban matarlo. Al enterarse de esto los hermanos, lo llevaron a Cesarea y de allí lo hicieron embarcarse para Tarso. Entre tanto, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, en Galilea y Samaría, iba creciendo afianzada en el respeto al Señor y se expandía gracias al aliento que el Espíritu Santo le infundía.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial 21, 26b-28. 30-32

 

 R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.

Cumpliré mis votos delante de sus fieles. Los desvalidos comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan: viva su corazón por siempre /R. 

Lo recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos /R.  

Ante Él se postrarán las cenizas de la tumba, ante Él se inclinarán los que bajan al polvo /R.

Me hará vivir para Él, mi descendencia le servirá, hablarán del Señor a la generación futura, contarán su justicia al pueblo que ha de nacer; todo lo que hizo el Señor /R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la Primera Carta del apóstol san Juan 3, 18-24

Hijitos míos, no amemos solo con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. Amando así, sabremos que somos de la verdad; y cuando la conciencia nos reproche algo, delante de Dios la convenceremos de que Dios es más grande que la conciencia porque lo sabe todo. Queridos míos, si la conciencia no nos reprocha nada, podemos acercarnos a Dios con más confianza; guardando nosotros sus mandamientos y haciendo lo que le agrada, Él nos concederá todo cuanto le pidamos. Esto es lo que Dios nos manda: que creamos que Jesucristo es su Hijo y nos amemos los unos a los otros, como Él nos lo ordenó. El que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en Él; y sabemos que Él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

 

Evangelio San Juan 15, 1-8

 

“El que permanece en mí y yo en él, da fruto abundante”

 

En la última cena, dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y el viñador es mi Padre. Él corta todos los sarmientos que no dan fruto, y a los que dan fruto los poda y los limpia, para que den más fruto todavía. Ustedes ya están limpios por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí solo si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da fruto abundante, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y se quema. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. Mi Padre recibe gloria si dan fruto abundante y se portan como discípulos míos”.

 

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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