24 de Febrero

Escucha La Palabra de Dios para cada día

 

Primera Lectura

 

Lectura de la Carta del apóstol Santiago 5, 1-6

Ahora, ustedes, los ricos, lloren y laméntense por las desgracias que los han tocado. Su riqueza está corrompida y sus vestidos están apolillados. Su oro y su plata están herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra ustedes y devorará su carne como el fuego. ¡Han amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final! El jornal defraudado a los obreros que han cosechado sus campos está clamando contra ustedes; y los gritos de los segadores han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos. Han vivido en este mundo con lujo y entregados al placer. Se han cebado para el día de la matanza. Condenaron y mataron al justo; él no se resiste.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial 48, 14-20

R. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Este es el camino de los confiados, el destino de los hombres satisfechos: son un rebaño para el abismo, la muerte es su pastor / R.

Y bajan derechos a la tumba; se desvanece su figura, y el abismo es su casa. Pero a mí, Dios me salva, me saca de las garras del abismo y me lleva consigo / R.

No te preocupes si se enriquece un hombre y aumenta el fasto de su casa: cuando muera, no se llevará nada, su fasto no bajará con él / R.

Aunque en vida se felicitaba: “Ponderan lo bien que lo pasas”, irá a reunirse con sus antepasados, que no verán nunca la luz / R.

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9, 41-50

 

“Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al abismo”

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “El que les dé a beber un vaso de agua, porque sigan al Mesías, les aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al abismo, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al abismo. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al abismo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonarán? Que no falte entre ustedes la sal, y vivan en paz unos con otros”.

 

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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