25 de Agosto

Escucha La Palabra de Dios para cada día

 

Primera Lectura

Lectura de la Primera Carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 9-13

Recuerden, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie, proclamamos entre ustedes el Evangelio de Dios. Ustedes son testigos, y Dios también, de lo leal, recto e irreprochable que fue nuestro proceder con ustedes, los creyentes; saben perfectamente que tratamos con cada uno de ustedes personalmente, como un padre con sus hijos, animándolos con tono suave y enérgico a vivir como se merece Dios, que los ha llamado a su reino y gloria. Esa es la razón por la que no cesamos de dar gracias a Dios, porque al recibir la Palabra de Dios, que les predicamos, la acogieron no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como Palabra de Dios, que permanece operante en ustedes, los creyentes.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial 138, 7-12 ab

 

 R.  Señor, tú me sondeas y me conoces.

¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada? Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro /R. 

Si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha /R.  

Si digo: “Que al menos la tiniebla me encubra, que la luz se haga noche en torno a mí”, ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día  /R.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Evangelio San Mateo 23, 27-32

 

“Son hijos de los que asesinaron a los profetas”

 

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que se parecen a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que edifican sepulcros a los profetas y ornamentan los mausoleos de los justos, diciendo: ‘Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas!’. Con esto atestiguan en contra de ustedes, que son hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colman también ustedes la medida de sus padres!”.

 

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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