3 de Mayo

Escucha La Palabra de Dios para cada día

Primera Lectura

Lectura del libro de los Números 21, 4b-9

El pueblo de Israel, extenuado de caminar por el desierto, habló contra Dios y contra Moisés.  Decían: “¿Por qué nos sacaron de Egipto a morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y ya nos repugna esa comida sin sustancia”. Por eso envió el Señor contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y así murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés diciendo: “Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Pídele al Señor que aleje de nosotros las serpientes”. Oró, pues, Moisés al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: “Haz una serpiente como esas, y colócala en un estandarte; los que sean mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla”. Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, volvía él la mirada a la serpiente de bronce y quedaba curado.

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

Salmo responsorial 77, 1-2. 34-39

R. No olvidemos las acciones del Señor.

Escucha, pueblo mío, mi enseñanza, inclina el oído a las palabras de mi boca: que voy a abrir mi boca a las sentencias para que broten los enigmas del pasado / R.

Cuando los hacía morir lo buscaban, y madrugaban para volverse hacia Dios; se acordaban de que Dios era su roca, el Dios Altísimo, su redentor / R.

Lo adulaban con sus bocas, pero sus lenguas mentían: su corazón no era sincero con Él, ni eran fieles a su alianza / R.

Él, en cambio, sentía lástima, perdonaba la culpa y no los destruía, acordándose de que eran de carne, un aliento fugaz que no torna / R.

Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 13-17

“Tiene que ser levantado el Hijo del hombre”

Estando en Jerusalén, dijo Jesús a Nicodemo: “Nadie ha subido al cielo; pero hay alguien que bajó del cielo: el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea, tenga por Él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna y nadie perezca. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve por medio de Él”.

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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