5 de Febrero

Escucha La Palabra de Dios para cada día

Primera Lectura

Lectura del Primer libro de los Reyes 3, 4-13

En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, porque allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció Salomón mil holocaustos. En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras”. Respondió Salomón: “Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo, mi padre David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y le has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente en su trono: es lo que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?”. Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: “Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Y te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama, mayores que las de rey alguno”.

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

Salmo responsorial 118, 9-14

R. Enséñame, Señor, tus leyes.

¿Cómo podrá un joven andar honestamente? Cumpliendo tus palabras / R.

Te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus  mandamientos / R.

En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti / R.

Bendito eres, Señor; enséñame tus leyes / R.

Mis labios van enumerando los mandamientos de tu boca / R.

Mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas / R.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 30-34

Andaban como ovejas sin pastor

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: “Vengan  ustedes solos a un sitio tranquilo a descansar un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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