25 de octubre

 

“Mujer, quedas libre de tu enfermedad” (Lc 13, 12)

 

El evangelio de este día nos pone en comunión con la realidad de dolor y sufrimiento que vivía la mujer encorvada. Una mujer que por más de dieciocho años, no solo había sido doblegada por un espíritu maligno, sino también por el rechazo de los demás. Jesús al verla, se compadece de su realidad y superando las prescripciones rituales del sábado, la cura. Hecho que escandaliza al jefe de la sinagoga y lo lleva a reclamarle por su acción. Pero Jesús, aprovecha la ocasión para recordarle que antes que las normas, está la misericordia de Dios: “Hipócritas: cualquiera de ustedes, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?”. Pidamos al Señor, en este día, la gracia de vivir una espiritualidad que ponga en primer lugar la vida y la dignidad de las personas.

 

Reflexionemos:

¿Qué realidades de dolor o sufrimiento nos encorvan?, ¿qué llamados nos hace hoy el Señor a través de la realidad de la mujer encorvada?

 

Oremos:

Ayúdanos, Señor, a enderezarnos de todas aquellas realidades de dolor, sufrimiento, angustia, tristeza o enfermedad que nos encierran en nosotros mismos y nos impiden ver lo mejor de nosotros mismos y de los demás. Amén.

 

Recordemos:

Los problemas, las enfermedades pueden encerrarnos en nosotros mismos cuando no los compartimos con los demás.

 

Actuemos:

Compartamos en este día con alguna persona que pase por una situación difícil y a través de nuestra escucha, ayudémosla a no sentirse sola ni a encerrarse en sus problemas.

 

Profundicemos:

En familia vivimos situaciones difíciles que nos hacen replegarnos en nosotros mismos y perder el horizonte de aquello que queremos (Libro: Claves para superar los conflictos familiares).