4 de marzo

 

Hijo, recuerda que tus bienes los tuviste en vida, cuando Lázaro solo tuvo males (Lc 16, 25)

 

El tiempo de cuaresma nos invita a escuchar atentamente la Palabra de Dios y revisar la manera como llevamos a nuestra vida sus enseñanzas. Muchas veces como el rico de la parábola de este día, pasamos por desapercibido los llamados que el Señor nos hace en su Palabra y nos dejamos llevar por nuestros egoísmos y comodidades.  Invertimos nuestra vida en acumular riquezas, éxitos personales, reconocimientos y nos olvidamos de las necesidades de los que tocan a nuestra puerta en busca de apoyo o alimento. El gran riesgo que corremos al seguir el estilo del rico del evangelio, es finalizar nuestra vida privados de la presencia de Dios y de su gloria: “Hijo, recuerda que tus bienes los tuviste en vida, cuando Lázaro solo tuvo males; ahora él tiene aquí felicidad y tú tormentos”. Pidamos al Señor, que a lo largo de esta jornada nos ayude a revisar nuestra vida y reconocer que tan solidarios y misericordiosos somos con quienes nos piden ayuda. Así mismo, si nuestra existencia está centrada en acumular riquezas o buscar comodidades personales. Que iluminados por la parábola de este día, vivamos en este tiempo de cuaresma la solidaridad.

 

Actitud: Solidaridad.

 

Reflexionemos:

¿Reconocemos las necesidades de quienes nos piden ayuda?, ¿cómo podemos salir más de nuestros intereses personales para salir al encuentro de quienes están a nuestro lado?

 

Oremos:

Ayúdanos, Señor, a no centrar nuestra vida y nuestros esfuerzos en acumular riquezas para nosotros mismos. A reconocer que al lado nuestro hay personas que pasan privaciones que nosotros podemos remediar y aliviar. Amén.

 

Recordemos:

Dios nos invita a ser solidarios y misericordiosos con quienes están a nuestro lado.

 

Actuemos:

Seamos solidarios en este día con alguna persona o conocido que pase alguna necesidad.

 

Profundicemos:

La vida de la madre Teresa nos enseña el valor del servicio y la solidaridad hacia los más necesitados. Conocerla nos ayuda a descubrir la gran riqueza que trae compartirla con los demás (Libro: Madre Teresa. La mística de los más olvidados).