1 de marzo

 

Sean misericordiosos, como es misericordioso su Padre (Lc 6, 36)

 

El tiempo de cuaresma al iniciar este nuevo mes nos invita a experimentar en nuestra experiencia de fe, el amor misericordioso de Dios. Un amor que tiene su origen en el Padre y que nos llama a cada uno de nosotros, a experimentarlo primero en nuestro corazón, para luego darlo a los demás. La misericordia, como nos lo dice Jesús en el evangelio de este día, nos lleva a ponernos en el lugar del otro, para comprender su realidad en lugar de juzgarlo o condenarlo precipitadamente, a perdonar sus faltas, a dar con generosidad sin limitar nuestra entrega. Actitudes que nos sacan de nuestros egoísmos y nos llevan a percibir en el otro, un ser humano que como nosotros, necesita ser comprendido y aceptado en toda su realidad personal. Pidamos al Señor, que en este tiempo de cuaresma nos enseñe a vernos a nosotros mismos y a quienes nos rodean con misericordia; a reconocer en cada persona la semilla bien que lleva en su corazón y a solidarizarnos con sus necesidades. Así mismo, a ser más disponibles y generosos a la hora de compartir aquello que somos y tenemos. Que iluminados por su misericordia podamos este tiempo irradiarla a los demás.

 

Actitud: Misericordia.

 

Reflexionemos:

¿Nos ponemos en el lugar del otro antes de juzgarlo?, ¿hemos experimentado en nuestra vida la misericordia de Dios?

 

Oremos:

Danos, Señor, un corazón misericordioso como el tuyo. Un corazón capaz de desprenderse de sus propios egoísmos para ponerse en los zapatos del otro. Un corazón capaz de reconocer la bondad de cada persona. Amén.

 

Recordemos:

La misericordia es el rasgo más genuino de Dios Padre.

 

Actuemos:

Seamos misericordiosos en esta jornada con las personas que vivimos y que muchas veces, juzgamos precipitadamente.

 

Profundicemos:

Jesús con sus palabras y acciones nos enseña a llevar a la vida de cada día la misericordia de Dios. Conocer mucho más sobre su misión, nos ayudará a aprender a ser misericordiosos como el Padre (Libro: Misericordia y consolación. Jesús profundamente humano).