8 de mayo

 

“Como a mí me persiguieron, también a ustedes los perseguirán” (Jn 15, 20)

 

En el evangelio de hoy, Jesús recuerda a sus discípulos que también sufrirán en carne propia sus mismas persecuciones y rechazos. Jesús los advierte como una manera de fortalecer su fe y mostrarles que el seguimiento lleva implícito el sufrimiento. Quizás para nosotros hoy, estas palabras de Jesús llegué a cuestionarnos y lo menos que quisiéramos es sufrir por su causa. Sin embargo, frente a la realidad de enfermedad que vivimos, hemos podido comprobar como en medio del caos, siempre tenemos algo a nuestro alcance para hacer a favor de los demás, empezando por nuestros seres queridos. Hoy nuestra mayor persecución está en virus invisible a nuestra mirada, por eso, pidámosle al Señor que acreciente nuestra fe y nos ayude a poner todo aquello que está a nuestro alcance para cuidarnos y motivar a los nuestros a vivir este momento con mayor optimismo y esperanza.

 

Reflexionemos:

¿Cómo vivimos las circunstancias difíciles que llegan a nuestra existencia?, ¿qué actitudes personales o familiares necesitamos cambiar para afrontar el momento actual con mayor optimismo?

 

Oremos:

Ayúdanos, Señor, a vivir con mayor fe y esperanza la realidades de dolor, angustia y enfermedad que llegan a nuestra existencia. Danos la capacidad de reconocer como aún en medio del dolor, podemos darnos y ayudar a quienes están a nuestro lado. Amén.

 

Recordemos:

El sufrimiento nos fortalece y nos hace más sensibles a las necesidades de los demás.

 

Actuemos:

Salgamos al encuentro en este día de alguna persona conocida que esté sufriendo y necesite de nuestro apoyo, consuelo y cercanía.

 

Profundicemos:

La enfermedad es una de las circunstancias más difíciles que nos cuesta acoger y comprender como seres humanos. Vivirla de la mano de Dios nos ayudará a descubrir el valor de empezar de nuevo (Libro: Encontrarle sentido a la enfermedad y al sufrimiento).

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