26 de julio

 

“Cuando crece es más alta que las hortalizas” (Mt 13, 32)

 

A través de las parábolas del granito de mostaza y la levadura, Jesús en el evangelio de este día, nos enseña como el Reino de Dios empieza en lo pequeño y tiene la capacidad de permearlo todo. El granito de mostaza, pese a ser la más pequeña de las semillas de la huerta, al crecer llega convertirse en un árbol de gran tamaño capaz de acoger a los pájaros en sus ramas. Así mismo, la levadura, de unas cuantas medidas de harina es capaz de fermentar toda la masa. Así como el granito de mostaza y la levadura nuestra vida está llamada a fructificar los dones que recibimos de Dios con los demás. Por más pequeños que pensemos que sean nuestros esfuerzos en la construcción del Reino, Dios los acrecienta con su gracia y se vale de ellos para comunicar su amor y protección a la humanidad. Pidamos al Señor, en este día la capacidad de ser personas dóciles y abiertas a su gracia, para dejar que él nos fecunde y podamos irradiar los valores del Reino desde nuestras relaciones interpersonales y fraternas.

 

Reflexionemos:

¿Somos personas dóciles a la acción de Dios?, ¿qué enseñanza nos dejan las parábolas del granito de mostaza y la levadura?

 

Oremos:

Fructifica, Señor, cada día las capacidades y los valores que recibimos cada día de ti. Que como la levadura y el granito de mostaza, podamos permear nuestras relaciones familiares e interpersonales de tus enseñanzas. Amén.

 

Recordemos:

Dios fructifica nuestros dones y capacidades.

 

Actuemos:

Pidamos al Señor en este día la gracia de aprender a ser dóciles a sus enseñanzas.

 

Profundicemos:

El granito de mostaza es una de las parábolas que podemos aprender y compartir de manera lúdica en casa con los más pequeños (Libro: El grano de mostaza).

 

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