1 de junio

 

Lo que es del César páguenselo al César, y lo que es de Dios a Dios (Mc 12, 16)

 

Muchas veces en nuestra vida, estamos llamados a tomar postura frente aquello que pensamos o creemos y defender la validez de nuestras convicciones. Tal es el caso de Jesús en el evangelio de este día, a quien los herodianos y los fariseos buscan para vincular sus enseñanzas, con los asuntos políticos de su tiempo, como el pago del tributo al emperador romano: ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?”. Jesús, reconociendo las malas intenciones de sus adversarios, con la respuesta que ofrece, deja claro que sus enseñanzas no se oponen al poder del emperador, pero tampoco lo privilegian; sino que da a cada cual el lugar que le corresponde: “Lo que es del César páguenselo al César, y lo que es de Dios a Dios”. Con estas palabras, Jesús nos invita a reconocer la importancia de ser fieles a Dios, darle el lugar que le corresponde, pero sin dejar de lado las responsabilidades sociales o políticas que tenemos como ciudadanos. Pidamos al Señor, en este día que ante la realidad actual que vive nuestro país, nosotros también desde el lugar en que nos encontremos, defendamos la vida, la justicia, la libertad y cada uno de los valores del Reino.

 

Reflexionemos:

¿Cómo podemos dar el primer lugar a Dios sin ser indiferentes a los deberes o responsabilidades que tenemos como ciudadanos?, ¿qué enseñanza nos deja la actitud de Jesús frente a sus adversarios?

 

Oremos:

Ayúdanos, Señor, a reconocer que seguirte a ti, implica comprometernos con la defensa de la vida y cada uno de los valores del Reino. Dar a Dios el primer lugar, sin descuidar los derechos y deberes que vivimos como ciudadanos. Amén.

 

Recordemos:

Seguir a Jesús es comprometernos con la transformación de las realidades que vivimos.

 

Actuemos:

Compartamos este día en familia la manera cómo podemos, desde las pequeñas acciones de cada día, promover la vida, la justicia y la defensa de nuestros derechos fundamentales.

 

Profundicemos:

En familia podemos aprender a ser constructores de paz desde las pequeñas acciones cotidianas y generar así, cambios positivos en los diferentes ambientes que vivimos (Libro: Familia, constructora de paz).

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